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¿Quién dijo que todo está perdido?

Jesús María pudo vivir una noche de carnaval a pesar de la suspensión del municipio y la no reprogramación de la fiesta del carnaval. Murgas, comparsas y vecinos decidieron autoconvocarse en barrio el sábado por la noche para disfrutar una verdadera fiesta.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Jesús María pudo vivir una noche de carnaval a pesar de la suspensión del municipio y la no reprogramación de la fiesta del carnaval. Murgas, comparsas y vecinos decidieron autoconvocarse en barrio el sábado por la noche para disfrutar una verdadera fiesta.

A pesar de la negativa del municipio de Jesús María de no realizar los carnavales en la ciudad después de que se suspendieran el pasado domingo por condiciones climáticas, los vecinos y autoconvocados se decidieron reunir en calle Güemes del mismo barrio el sábado por la noche, disfrutando de una verdadera fiesta barrial. Cientos de personas se acercaron, manteniendo el espíritu vivo del carnaval barrial.

La iniciativa surgió de la comunidad, que no se dio por vencida ante la falta de organización oficial. Con instrumentos, disfraces y mucha alegría, los vecinos se reunieron para celebrar el carnaval a su manera. Una verdadera organización vecinal decidió sumarse a esta fiesta con espuma, con negocios espontáneos, con los choripanes que se vendían, y con la participación de los jóvenes y familia. Una vez más, el carnaval sigue intacto en la vida de los barrios, y con una forma de organización comunitaria en Jesús María.

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